Historia

Historia de Peñarroya-Pueblonuevo

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Peñarroya-Pueblonuevo está enmarcada en la Mancomunidad de municipios de Valle del Guadiato. Dentro de esta la situamos en los municipios mineros del Guadiato.

La minería ha marcado la economía de la comarca y en especial de nuestra ciudad. Debido a estas circunstancias históricas la población activa se ha dedicado casi exclusivamente  a las actividades profesionales vinculadas al sector minero. 

A continuación haremos un breve resumen de la historia de esta ciudad, Peñarroya- Pueblonuevo:

Las primeras construcciones arquitectónicas relevantes que encontramos en esta zona datan de la época de los Musulmanes. Algunos ejemplos que encontramos son El Hoyo y una Atalaya, la cual está desaparecida en su totalidad, y las fortalezas de Belmez.

Para llegar hasta el nombre de Peñarroya, tenemos que remontarnos a 1272, a la baja Edad Media, con motivo de las campañas para socorrer la plaza de Gibraltar, amenazada por los benimerines. Alfonso X, durante su reinado, recogió en su Libro de las Monterías que los montes de Penna Roya eran buenos para la caza del oso. Esta es la primera vez que queda reflejado el nombre de Peñarroya en un escrito histórico. La tradición popular ha transmitido oralmente estos sucesos con las siguientes palabras:

Peñarroya al rey gustaba

dice un cantar de mi aldea

los osos buscaba en ella

y Alfonso nombre le daba.

El oso corría

el Rey tiraba

la sangre salía

y Peña Roya

roya quedaba.

Sería en 1476, a raíz de los sucesos de Fuenteobejuna, cuando la gente de esta villa empieza a abandonarla y se ve obligada a establecerse en el cortijo de Peñarroya, habilitándolo permanentemente. En 1518, Peñarroya se adjudica a Belmez, tras una disputa con Fuenteobejuna.

En el año 1777 José Simón de Lillo, abastecedor de carnes del presidio y de las minas de Almadén, cuando se dirigía a Belmez para comprar corderos, pasó por el arroyo de La Hontanilla, al pie de la aldea de Peñarroya, y reconoció en unas tierras negras el nuevo combustible mineral, el Carbón.

En 1840, un perro llamado Terrible, fiero mastín, mientras escarbaba, encontró carbón. Este hecho dio nombre a la más célebre mina de la cuenca durante ese siglo, a la vez que dio lugar a una nueva población que sería Pueblonuevo del Terrible. De aquí que no se pueda entender la historia de esta ciudad sin la leyenda de este perro.

A partir de aquí los yacimientos propician que comiencen a fundarse nuevas compañías mineras, fundamentalmente francesas. El primer Cerco Industrial se levanta frente a Pueblonuevo del Terrible en 1875, por la Hullera Belmezana, aprovechando para explotar sus productos. Los mineros explotan a su vez la línea férrea entre Belmez y el Castillo de Almorchón y la terminación del ferrocarril entre Belmez y Córdoba.

Por el 1881, un grupo de capitalistas de París crea la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, (SMMP), que dotó de un complejo de talleres metalúrgicos, mecánicos y de otros servicios que le permitieron atender las necesidades del mantenimiento de los ferrocarriles, minas e industrias levantando un poderoso Cerco junto al antiguo Pueblonuevo del Terrible. Estos acontecimientos propician la llegada de multitud de inmigrantes, que además de la colonia francesa, procedían también de Portugal e Italia. Por estos tiempos, se hace bastante fuerte el movimiento obrero.

El 28 de julio de 1894, Pueblonuevo del Terrible adquiere la categoría de pueblo mediante la resolución de la Diputación Provincial de Córdoba y el 19 de noviembre de este mismo año, sucederá lo mismo con la vecina Peñarroya. Aunque, en un principio el decreto fuera anulado, en 1896 se aprueba definitivamente.

En 1895, se inaugura el ferrocarril de Vía Estrecha con el objetivo de intentar optimizar el abastecimiento y ponerlo a la altura de la nueva capacidad de refino. Esta vía unía Fuente del Arco y Peñarroya, y pasaba por las minas de Azuaga y Fuenteobejuna, que llegaría a convertirse en el segundo de España al prolongarse hasta Puertollano.

En los primeros años del siglo XX se produce un vertiginoso crecimiento de las dos villas, llegando a alcanzar entre estas los 24.000 habitantes.

El Cerco Industrial se constituye en 1914 como uno de los más importantes de Andalucía y el mayor de la provincia de Córdoba, contando entre sus muchas industrias con fundición de plomo, central térmica, taller de desplatación, productos químicos, etc.

Las dos villas llegarán a fusionarse el 23 de febrero de 1927, a pesar de la oposición de la clase obrera de las dos poblaciones. Esto da lugar a la creación de la nueva villa de Peñarroya-Pueblonuevo, que un año después, justo el 21 de julio de 1928, vería confirmada su importancia con la concesión del título de Ciudad por el Rey Alfonso XIII, donde sancionaba el decreto número 1321, el cual decía: “queriendo dar una prueba de Mi Real aprecio al pueblo de Peñarroya-Pueblonuevo, provincia de Córdoba, por el creciente desarrollo de su Agricultura, Industria y Comercio; Vengo a concederle el título de Ciudad y al Ayuntamiento el Titulo de Excelencia”.

Ya, durante el período de la Dictadura de Primo de Rivera, del 1923 a 1930, la población se dota de una Casa-Ayuntamiento, moderna Plaza de Abastos, Matadero Municipal, se crea el primer instituto de Segunda Enseñanza de la Sierra Cordobesa y dos nuevos grupos escolares y se inicia el asfaltado de las calles. Por otro lado, la SMMP construyó un modélico hospital, un nuevo barrio de casas para empleados, con un colegio bilingüe regentado por monjas, manteniendo el conjunto el estilo francés del barrio ya existente.

Durante la Segunda República, de 1931 a 1936, se vive una recesión y una fuerte crisis industrial con enfrentamientos constantes entre los obreros y la Empresa, que va a desembocar en la Guerra Civil de 1936. Debido a la importancia del núcleo minero e industrial, Peñarroya-Pueblonuevo se convierte en la primera línea de frente, sufriendo frecuentes bombardeos artilleros y aéreos durante toda la contienda. Nuestra ciudad fue determinante para el desarrollo de la guerra, como consecuencia, de su punto estratégico en la comunicación por medio del ferrocarril con otros puntos de España.

En 1939, estando Peñarroya Pueblonuevo bajo control del bando nacional, los republicanos protagonizaron una última ofensiva. Se luchó en las faldas del  Peñón, donde los republicanos obtuvieron su derrota definitiva.   

Durante esta época son muchas las personas que huyen de la ciudad por miedo a la represión, que hace que no vuelvan a regresar. Aunque, debido al reclamo minero e industrial, vendrán nuevos pobladores inmigrantes, que hacen que en los años 40 se diera uno de los índices mayores de población, con 30.000 habitantes.

Tras la aplicación del Plan de Estabilización de fines de los 50, comienza el repliegue de la empresa de Peñarroya, marcado por una fuerte emigración durante la siguiente década y el cierre de instalaciones industriales, pero estos hehos no podrán evitar la creación de Encasur en el año 1962, empresa que se dedicaba a las explotaciones mineras y que estaría activa hasta 2012.

En el 1994, se celebró el Primer Centenario de las Villas de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible, año que se realizaron gran variedad de actos conmemorativos.