Itinerarios: Arqueológico Industrial, del Alto Guadiato y por el Peñón

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  1. ARQUEOLÓGICO INDUSTRIAL

Debido a su pasado minero, uno de los itinerarios que presentamos es un recorrido por el antiguo “Cerco Industrial”, coloquialmente conocido como "La Fundición" por los peñarriblenses y como "La Fundi" entre los más jóvenes. Este fue construido a finales del siglo XIX y su puesta en marcha se produjo a comienzos del siglo XX. Se trata de una extensión de más de 500.000 metros cuadrados y en ellos podemos contemplar los restos de edificios singulares y chimeneas de la época, en los diferentes subcercos amurallados que los conforman. No se puede hablar de Peñarroya-Pueblonuevo sin mencionar este complejo industrial, de ahí que en los últimos años exista un interés desde el Ayuntamiento por la conservación del pasado industrial de la ciudad. Hay que recordar que con anterioridad estaba en manos privadas, sin embargo, en la actualidad forma parte del patrimonio municipal.

La responsable de este espectacular Cerco Industrial fue la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, SMMP, promovida y fundada por Charles Ledoux, un afamado ingeniero y promotor francés, el 6 de octubre de 1981. Esta sociedad constituyó un ejemplo de colonialismo francés cuyo objetivo era el de llegar a acuerdos con diferentes empresas para el aprovechamiento de los diferentes metales, aunque no podemos obviar la contribución de la SMMP al progreso de nuestra ciudad.  

Una vez comencemos el recorrido, lo primero que veremos es un edifico que sirvió como Almacén Central. La construcción data de 1917 y tiene unas dimensiones gigantescas, ya que cuenta con 14.000 m2. En la época de máximo esplendor, llegaron a haber hasta 3.000 hombres trabajando. Nos encontramos aquí con un diseño característico de las oficinas de Gustavo Eiffel, con rasgos semejantes a la Torre Eiffel, como son sus pilares y estructuras metálicas enormes, gran luminosidad natural conseguida por el planteamiento de la cubierta de dientes de sierra, donde la parte vertical, orientada al Levante, está acristalada y la horizontal, de teja plana sevillana, está sujeta y clavada sobre parecillos de madera. Justo en la entrada, se aprecia unos tacos de madera de piso y la doble vía del ferrocarril, que avanza hacia los muelles de carga y descarga interior. El Almacén Central, hoy en día, es el mejor edificio conservado de todos y se suele celebrar en este, diferentes exposiciones, ferias y eventos durante todo el año.

Tras esta primera parte, nos dirigimos a la parte del viejo cerco, donde se encuentran las naves de la fundición y el resto de laboratorios. El edificio más antiguo con el que cuenta está fechado en el año 1891 y en él de fundían los metales nobles, como el oro y la plata. En él, podemos apreciar una nave rectangular, orientada de Sur a Norte, con un redondo ventanal en la fachada principal, encima de la cual está indicada la fecha de su construcción. El edificio está construido de ladrillo macizo, con anchos muros y enormes pilares que sostienen una techumbre de doble cubierta de teja plana similar al Almacén Central. Posee unos arcos de medio punto en puertas y ventanas y su galería abovedada de cañón nos retraen al estilo neorromántico del pasado siglo. También, es visible la chimenea que se encuentra adosada y que se mantiene en buen estado de conservación.

De aquí pasamos a la tercera parte de nuestra ruta, donde se encuentran los talleres generales, mecánicos y calderería. También, se ubicaba las Fraguas del Taller de Vagones y la Nave Nordon, que está construida en ladrillo negro hecho con carbonilla, y que consta de una cubierta de doble vertiente y teja plana alicantina, similar al resto de edificios. A la entrada, contemplamos un puente grúa de más de 5 Tm de fuerza. Esta parte, junto con los hornos de cok y dos chimeneas, se encuentra en ruinas actualmente.    

Si seguimos paralelamente a la Carretera N-432, entre restos de vías férreas y conductos subterráneos de cables eléctricos, podemos encontrar el semiderruido edificio de la antigua Central Térmica, que estuvo en funcionamiento entre 1918 y 1963. En ella podemos apreciar la búsqueda de la autosuficiencia energética por parte de la SMMP, ya que construyó una potente central térmica. Este área contenía la Sala de Turbinas con un edificio de talleres adosados, las calderas, enfriadores, un cuarto de bombas y el taller de la Central.

Continuando por la carretera nacional, entramos en el conocido coloquialmente como polígono La Papelera, que es la otra parte industrial de la ciudad. Aquí encontramos la segunda serie de importantes edificaciones de origen fabril, entre las que destacan la nave del Instituto Tecnológico Geominero, la enorme chimenea adosada al mismo en buen estado de conservación y el edificio emblemático de la ciudad de Peñarroya-Pueblonuevo, La Yutera. En esta nave, de más de 10.000 metros2, se fabricaban sacos y tejidos a partir del yute. Llama especialmente la atención, que un número importante de mano de obra de esta industria era femenina. Por otro lado, desde 1914 hasta el fin de su actividad, también se fabricó otras fibras naturales como el papel perla, el cual se elaboraba en la nave conocida como La Papelera, que da actualmente nombre al polígono. En el interior encontramos el famoso museo de la ciudad, el Museo Geológico y Minero.

Además de todo lo comentado sobre esta ruta, podemos realizar una segunda partiendo del Almacén Central. Se trata de un recorrido por la Vía Verde de La Maquinilla, que se encuentra asentada sobre el antiguo ferrocarril minero. Este fue construido en 1884 por la Compañía de Ferrocarriles Andaluces con el objetivo de transportar el carbón desde las minas de Cabeza de Vaca y Santa Elisa hasta el Cerco Industrial de nuestra ciudad. 

Más tarde, por el año 1900, el ferrocarril y las minas fueron adquiridos por la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, que amplió la línea hasta las minas de El Porvenir de la Industria, en Fuente Obejuna. En 1914, llegó a alcanzar una longitud máxima de 14 kilómetros. Además de transportar mercancías, el ferrocarril, también, llevaba a viajeros y trabajadores.

De los 14 kilómetros que había, en la actualidad es posible visitar unos 9. Podemos empezar el recorrido por el citado Almacén Central de nuestra ciudad y llegar así a Belmez. Por el camino podemos disfrutar de los árboles, los lagos, lagunas y áreas de descanso.

 

   2.  ARQUEOLÓGICO DEL ALTO GUADIATO

El segundo itinerario que proponemos por esta histórica ciudad es alrededor del Alto Guadiato, parte noroccidental de la provincia de Córdoba. Durante el recorrido por esta comarca visitaremos algunos de los yacimientos más importantes.

Partiremos desde Peñarroya-Pueblonuevo, centro vital del Alto Guadiato, donde nos encontramos en sus proximidades con dos yacimientos singulares. El primero, situado en la zona suroeste del Peñón de Peñarroya, a un kilómetro de distancia y que cuenta con un suave ascenso hacia el mismo. Se trata de los restos de un antiguo poblado calcolítico, aterrazado y desde el que se tiene una magnífica panorámica sobre la zona. En este yacimiento se han encontrado diversos útiles en cuarzo y sílex, tales como puntas de flecha, hachas, azuelas, molinos de piedra, que junto con restos de cerámica nos ayudan a comprender cómo vivían estos antepasados, dedicados a la caza y a la agricultura.

En segundo lugar y en la parte nordeste del Peñón encontramos el Abrigo Carmelo o de la Virgen. En su interior, se aprecia como hay tres grupos de figuras rupestres esquemáticas pintadas en sus paredes, donde se utilizan gamas de color rojo. En la actualidad, se encuentran restauradas y protegidas gracias al Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo y a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Tras estas dos paradas, continuamos nuestro camino dirigiéndonos a la N-432, sentido a Fuente Obejuna. A mitad de camino entre Peñarroya-Pueblonuevo y Fuente Obejuna encontramos el embalse de San Pedro y el Cerro Masatrigo a cuyo alrededor sitúan los especialistas la antigua población de Mellaria. Aunque, en la actualidad, los restos existentes son escasos.

A unos tres kilómetros, vamos a coger un camino rural a la derecha. Llegaremos a una loma donde contemplaremos los restos del campamento minero romano de La Loba y sus almacenes, del siglo I a.C. En esta zona se han encontrado todo tipo de herramientas y utensilios romanos relacionados con la explotación, como mazos, cuñas, lucernas, etc. También se han encontrado diversos recipientes de barro y cerámica para el mantenimiento de esclavos que trabajaban en ella.

Por otro lado, si cogemos ahora la N-432 hacia Belmez, encontraremos ricos yacimientos arqueológicos. La primera parada la haremos dirigiéndonos hacia la aldea de Doña Rama. A dos kilómetros sale una pista a la izquierda que nos lleva al arroyo Fresnedoso, que tenemos que cruzar para llegar al dolmen de Casas Don Pedro. Este dolmen es uno de los muchos monumentos megalíticos que hay en la comarca del Alto Guadiato. Se trata de un dolmen con estructura poligonal,  que servía como enterramiento familiar para algunos jefes de las tribus de la zona y que data en la edad del Cobre, por el 2.300 a.C. Allí se encontraron restos ornamentales, huesos, armas y ofrendas.

A continuación, tomamos nuevamente la N-432 en dirección a Espiel y a unos dos kilómetros encontraremos a la derecha el complejo yacimiento de Sierra Palacios. Podemos observar las características de los asentamientos neolíticos y calcolíticos, con su poblado en la zona amesetada de la Sierra y el río Guadiato al fondo. Se han encontrado puntas de flecha, idolitos, cerámica, etc.

Si seguimos por la N-432, llegamos a Espiel, donde podemos encontrar el Cerro del Castillo, que posiblemente fue el asentamiento primitivo de este municipio y que se encontraba en una zona estratégica para controlar las comunicaciones en toda la zona de la comarca del Alto Guadiato.

Descendiendo hacia el río, se pueden observar los pilares semisumergidos de un puente en el embalse de Puente Nuevo. Se trata de un puente romano de estructura ciclópea sobre el Guadiato, que fue reformado en diversas ocasiones y que se mantuvo hasta el 1995.

A partir de esta parte del recorrido es hora de volver al punto central, Peñarroya-Pueblonuevo, y así poder admirar su magnífico Museo Geológico y Minero. En este espacio se exponen los múltiples minerales, rocas, fósiles y todo tipo de restos primitivos expuestos. 

 

   3.  EL PEÑÓN

La tercera ruta que proponemos es subir hasta el Peñón de Peñarroya-Pueblonuevo, una estructura de rocas calizo-cuarcíticas, con abundancia de compuestos férricos, lo que le concede un color rojizo característico. Este se encuentra en el distrito de Peñarroya y desde su altura, a unos 775 metros, se puede ver una preciosa panorámica de todo el entorno que nos rodea.

El itinerario que planteamos se realiza en una media de 2 horas en la subida y algo menos en la bajada, con sus respectivas paradas y descansos. Tiene un grado de dificultad medio, por lo que lo puede realizar cualquier persona que se encuentre en condiciones físicas normales; es posible realizarlo en cualquier fecha del año, aunque, entre los meses de febrero y junio es una época idónea. Partiremos de la fuente de La Poza, que está situada en el lateral nororiental del casco urbano, en la calle Málaga. Es el manantial de agua del que se ha surtido tradicionalmente la población, junto con el “Pozo de beber”. Procede de un acuífero subterráneo situado en la falda del Peñón, que a través de una antigua canalización la hace aflorar.

Una vez que nos hemos reunido aquí, comenzamos nuestro camino, dejando a la derecha las últimas casas de la localidad. Tenemos que cruzar un lecho seco del arroyo que baja del Peñón y a continuación subir una pronunciada cuesta de unos 200 metros. Tras esto, llegamos a la siguiente parada: “Peñas del Atajo”. Podemos contemplar un afloramiento rocoso de los varios que forma Las Peñas, con materiales cuarcíticos agrietados de color óxido férrico, desde donde tenemos una primera vista de la población y su entorno. En cuanto a la vegetación, podemos observar una gran gama de colores y una diversidad en olores que se corresponden con la flora mediterránea. Por ejemplo, el morado de la lavanda o el amarillo de la almohadilla y espinosa aulaga.

A partir de aquí, nos queda el tramo más largo que nos llevará hasta la meseta del Peñón, entre jaras, jaguarzos, retoños de encinas y cornicabras. Nos encontramos en la zona oeste, sobre los restos de un antiguo poblado calcolítico con terrazas a distintos niveles. Una vez que hemos llegado, ya podemos contemplar las vistas desde este lugar. Divisamos el Valle del Alto Guadiato con la Sierra de los Santos; debajo de nosotros se extiende la ciudad de Peñarroya-Pueblonuevo y el embalse de Sierra Boyera; y, a la derecha, las cicatrices provocadas por las explotaciones mineras.

Para los más arriesgados, aún se puede seguir unos 50 metros más, que son el último tramo que falta hasta subir a la cumbre del Peñón, a unos 779 metros de altura. Desde aquí arriba son numerosas las vistas: desde el cerro de la Calaveruela, donde se encuentra el nacimiento del Guadiato y del Zújar, hasta la Sierra del Castillo de Espiel; o poblaciones como Azuaga o la Granja de Torrehermosa en Badajoz; al igual que la torre del homenaje del castillo de Belalcázar (cuando hay días claros). En la cima, también se encuentran ametralladoras de la Guerra Civil y una gran cruz de los años 50.   

Una vez que hemos contemplado toda la panorámica que se puede divisar y hemos descansado, ahora nos toca descender. El descenso lo iniciaremos por la cara sureste, siguiendo el sendero que bordea el Peñón. En esta parte, al ser la cara más umbría, fresca y húmeda, apreciamos cómo la vegetación se diversifica. Encontramos arbustos como el majuelo y la retama, e incluso, ciruelos e higueras silvestres.

Así llegamos a la Cueva de la Botella, denominada de este modo por la forma de su entrada. Dentro, se puede apreciar restos de pequeñas estalactitas o estalagmitas.

Si seguimos hacia abajo, se halla la joya del Peñón: el Abrigo de la Virgen o del Carmelo, donde se encuentran las pinturas rupestres, declaradas de Bien de Interés Cultural el 29 de junio de 1985.

Si continuamos por un estrecho camino, llegamos al casco urbano de la población, donde se puede observar el edificio público más antiguo de la ciudad, la Ermita, que hoy en día es la Real Iglesia Matriz de Ntra. Sra. Del Rosario, patrona de Peñarroya-Pueblonuevo. 

Y, hasta aquí el final  de nuestro recorrido, por la naturaleza. 

 

Vistas de Peñarroya-Pueblonuevo y del Peñón